Vivito y (aún) coleando

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Varane rescata la emoción para la vuelta con una actuación que eclipsó a CR7 y Messi

Rafael Varane cabecea a portería en la acción del gol madridista adelantándose a Piqué.
Rafael Varane cabecea a portería en la acción del gol madridista adelantándose a Piqué.

Ni Cristiano ni Messi. Varane. Los megacracks se quedan sin titulares de periódico. Tal vez porque el Clásico ofrece un mayor crisol de posibilidades, y su riqueza de matices superó a ambos al seguir siendo el fútbol un deporte de equipo con mil pequeñas batallas que condicionan el resultado de la guerra. Anoche, al Madrid lo rescató Varane, imberbe cosecha del 93 pero con la elegancia de un central como pocos y la determinación de un veterano. Tras el partido, el diccionario rebosa de elogios para Raphael: la historia recordará que evitó que el Barça sentenciara el cruce sacando un balón de la línea a disparo de Xavi con el 0-0, rebañando otra bola a Cesc cuando éste iba a fusilar para el 0-2 y marcando el tanto del empate con un remate tan fácil como contundente e imparable. El futuro ya depende, al menos en parte, de él. Sin juego brusco, con velocidad, anticipación y clase, rescató al Madrid y a Mourinho, porque el entrenador estuvo tácticamente KO hasta que metió a Modric en el minuto 58.

¿Y los porteros?

No digan que no les resultó un encuentro extraño. Sin Iker, sin Valdés... Era la noche de los segundos... y apenas se les vio. Pinto respiró porque Benzema tuvo dos ocasiones de oro que mandó fuera; Diego López se atrincheró entre los palos (Pedro lo pudo fusilar por timorato y falló), evitó el 1-2 ante un zambombazo de Jordi Alba y se adelantó a una llegada de Messi, pero las demás oportunidades acabaron erradas por el rival. Fue noche de pólvora mojada, aunque regada por buen fútbol. De eso sí hubo.

Quien perdona, paga

El dicho es recurrente pero no por ello menos cierto: el Barcelona, siempre fiel a su fútbol de toque que enamora, tuvo en las botas de Cesc, Xavi, Pedro y Jordi Alba ocasiones suficientes como para haber inoculado una profunda crisis al Madrid. Pero lo dejó vivito y coleando. Su pena será rumiar el empate un mes, a la espera del Nou Camp. Y esa será otra historia porque el Madrid sabe que resucitó de entre los muertos y se fue a dormir vivito y (aún) coleando.

Dos estilos

¿Fue superior el Barça? En fútbol, sin duda alguna. Pero en esta oportunidad la lectura es bien otra sobre anteriores duelos. El líder de la Liga perdonó y demostró ser vulnerable o, como poco, humano. El Real, con un juego más directo, buscando la velocidad de Cristiano Ronaldo, tuvo en sus botas colocarse por delante, e incluso tras la entrada del croata tocó el balón con gran solvencia. Lo mejor de este Madrid es que defendió un estilo propio sin miedo a Messi, sin obsesiones previas. Por eso el premio del empate. Cierto que el 0-0 clasifica a los de Jordi Roura. Pero fiarse a ese marcador... n

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