Los niños de la Misión Católica de Bruselas y la Asociación de Padres de Etterbeek reciben regalos
Los Reyes Magos de Oriente alargaron unos días más su regreso a casa para visitar a los niños de la colonia española en Bélgica.
Los Reyes Magos de Oriente alargaron unos días más su regreso a casa para visitar a los niños de la colonia española en Bélgica. La Misión Católica de Bruselas y la Asociación de Padres de Etterbeek fueron sus últimas etapas en el camino a su hogar. Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente después de sus ajetreadas visitas a los miles de niños españoles en España en su largo camino de regreso a sus lugares de origen hicieron un alto en el camino en Bélgica para visitar diversas asociaciones de emigrantes españoles y repartir juguetes y golosinas entre los hijos y nietos.
Una urgente petición les obligó a retrasar su partida y quedarse en Bélgica por un par de semanas, ya que tanto el Centro Cervantes, con sede en la Misión Católica de Bruselas, como la Asociación de Padres de Etterbeek, les pidieron muy encarecidamente retrasar su salida hacia el lejano oriente ya que los los niños de estas asociaciones no habian tenido la oportunidad de recibirlos.
Su primera visita, aplazada fue a las instalaciones del Centro Cervantes, sito en la sede de la Mision Católica de Bruselas, donde varias docenas de niños les esperaban con impaciencia. El padre Angel y las monjas habían cedido uno de los locales para que el acto se llevase a cabo mientras la responsable del Centro Cervantes, Mari, trabajaba en la cocina elaborando los churros y chocolate. Los Reyes Magos repartieron bolsas de galletas y caramelos después de haber escuchado varias canciones en su honor.
La última visita de su gira por Europa e a la Asociación de padres de Etterbeek. La visita se tuvo que aplazar en dos ocasiones, pero al final, los Reyes fueron recibidos después de que la artista salmantina Carmen Sánchez ofreciese un pequeño espectáculo con canciones castellanas, acompañadas por instrumentos de labranza y cocina.
La segunda parte de la velada estuvo dedicada a Sus Majestades que, sentados en unos tronos preparados para ellos, fueron recibiendo a los pequeños. Algunos de ellos se atrevieron a sentarse en las rodillas de los Reyes para recibir los regalos. Momento que sus padres y abuelos, cámara en ristre, aprovecharon para inmortalizar. Una vez los reyes partieron definitivamente todos los niños, padres y abuelos, fueron obsequiados por la direccion de la entidad con bollos y chocolate.
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