Irán prepara el funeral de su presidente Ebrahim Raisi y nombra sucesor
Las autoridades de Irán confirmaban el lunes la muerte del presidente tras la caída del helicóptero en el que viajaba junto con su primer ministro
Tras muchas horas de búsqueda el pasado lunes la televisión estatal de Irán abría los informativos con un lacónico: "Sin señales de vida". Se confirmaba así la muerte del presidente Ebrahim Raisi, tras varias horas desaparecido tras subirse a un helicóptero que terminó estrellándose en las montañas en la zona noroeste del país y a uno 670 kilómetros de Teherán.
Junto a él viajaban el ministro de Exteriores, Amir Abdollahian, el gobernador de la provincia de Azerbaiyán Oriental de Irán y otros funcionarios y guardaespaldas. La aeronave en la que viajaba Raisi formaba parte de una comitiva de otros dos helicópteros que llegaron a su destino y aterrizaron si problemas. De las causas y circunstancias que rodearon el desplome del presidente no hay información oficial.
Su fallecimiento deja al país en shock, y a la vez que se preparan sus funerales también su sustitución, no hay tiempo que perder.
¿Quién era Ebrahim Raisi?
Raisi, un clérigo de 63 años, era considerado como alguien de línea dura con opiniones políticas ultraconservadoras, muy cercano al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
Ebrain Raisi tenía un gran futuro por delante. Clérigo, ultraconservador y a sus 63 años, era uno de los principales favoritos para remplazar al lider supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
Había nacido en 1960 en Mashhad, la segunda ciudad más grande del país y sede del principal mausoleo chií del país. Un dato relevante, dado que Raisí participó en las protestas contra el shah derrocado en la Revolución Islámica del 79. Después entraría en la judicatura y se convertiría en fiscal.
A partir del 85 como vicefiscal de Teherán, fue determinante en los tribunales secretos creados en 1988 para juzgar a miles de presos políticos, muchos de ellos miembros de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (PMOI). Procesos cuestionados por su falta de transparencia y por las miles de ejecuciones, aún por cuantificar aunque se cree que podría haber sido hasta 5.000 los represaliados.
De su supervisión en estos procesos le venía el apodo de "El carnicero de Teherán", algo que siempre negó limitándose a decir que solo "defendía la seguridad nacional".
Su controvertido historial llevo al propio Donald Trump a imponerle sanciones en 2019, por ejecutar menores y reprimir las protestas del Movimiento Verde en 2009,que ganó Mahmud Ahmadineyad .
Diez años más tarde Raisi se convertía en vicepresidente de la Asamblea de Expertos, ente que se encarga de elegir al líder supremo, y así llegó a ser el mandamás de la fundación Astan Quds Razavi, la más grande del mundo islámico, situándoles como el principal candidatos a suceder a Jamenei, líder de la Revolución Islámica desde 1989 tras la muerte del ayatolá Jomeini.
De los tribunales a la política
En el año 2021 Raisi ganó las elecciones, su victoria fue incontestable y supuso la llegada de los ultraconservadores tras dos mandatos del moderado Rohani.
Al llegar a la Presidencia, prometió acabar con la corrupción y hacer frente a las sanciones impuestas por Estados Unidos tras su retirada en 2018 del acuerdo nuclear de 2015. Pero también fue determinante para facilitar un acercamiento entre Irán y Arabia Saudí, lo que permitió un restableciendo de sus relaciones en marzo del año pasado, con China como mediador.
Sin embargo, el conflicto en Oriente Próximo desatado tras los ataques del 7 de octubre por Hamás que supuso una ofensiva israelí contra Gaza, le ha salpicado. Tanto que en el mes de abril un bombardeo israelí impactó contra el Consulado de Irán en Damasco, y mató a siete miembros de la Guardia Revolucionaria. Irán lanzó un ataque con cerca de 300 misiles y drones contra Israel, que replicó con un ataque con drones en Isfahán, sin víctimas mortales.
En definitiva, bajo su mandato, que concluye con su muerte, el país incrementó su apoyo a Hamás y otros grupos armados de la región, como Hezbolá, los rebeldes hutíes de Yemen y diversas milicias en Irak y Siria, lo que ha sido condenado por Estados Unidos, Israel y otros países occidentales como una "influencia maligna".
Veremos por donde van los "tiros" a partir de ahora en este país de las mil batallas que en los últimos años libraba otra por los derechos humanos.
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