Ernesto Cardenal recibe el premio Reina Sofía por su obra poética
'Estoy muy agradecido por este premio no muy merecido', dijo ayer con voz firme y su eterna boina negra
Ernesto Cardenal es todo un símbolo de la revolución sandinista, pero el sacerdote, exministro de cultura, escultor y traductor es ante todo poeta. Ayer, a sus 87 años, recogió el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y sin perder rebeldía dijo que 'la protesta ahora es más necesaria que nunca'. 'Ahora los problemas son tan grandes que la poesía social, la protesta, la rebeldía y la insurrección son muy necesarias', añade.
Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925), con su eterna boina negra, que cubre su pelo, blanco como su barba, es un anciano lúcido que sigue atento y con brillo en los ojos todo lo que pasa a su alrededor. Ayer asegura sentirse muy honrado por el galardón a toda su carrera, que ha sido 'extensa en el tiempo y también en la temática', precisa.
Teólogo, defensor de la teología de la liberación, exministro de cultura, que fue entre los años 1979 y 1988, del gobierno sandinista de Nicaragua, del que luego se distanció, y enemigo de la jerarquía de la Iglesia y el Vaticano -'la Iglesia es capitalista', recalca-, Cardenal dice que desde hace treinta años sólo le interesa la poesía de la ciencia y el cosmos.
Cardenal recibió el pasado miércoles el homenaje de la Fundación Autor de la SGAE.
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