'De lo único de lo que no me jubilo es de la música'
Antonio Beláustegui, Catedrático en Pediatría y miembro de la Academia Argentina de Tango
Antonio Beláustegui recibió el pasado 30 de octubre de la Manzana de Oro del Centro Asturiano de Madrid. Beláustegui es profesor Emérito de la Cátedra de Pediatría de la Universidad Complutense de Madrid y Académico Correspondiente de la Academia Nacional Argentina de Tango. ¿Con este premio se sentirá profeta en su tierra?
Pues sí, efectivamente. El premio me hace mucha ilusión porque soy un asturiano de pro y aunque vivo en Madrid mantengo una fuerte vinculación con Asturias. Tengo familia y muchos amigos en el concejo de Llanes y me gusta acudir de forma frecuente.
¿Se ha sentigo emigrante en Madrid?
No, ni muchísimo menos. Madrid es una ciudad muy plural que acoge muy bien a todas las personas, independientemente de dónde procedan.
¿Cada cuánto tiempo viaja hasta Asturias?
En los veranos pasamos casi tres meses, pero además también vamos en fin de año, un par de semanas en los meses de marzo y abril. La verdad es que pasamos mucho tiempo en la tierrina. Cada vez más desde que me he jubilado.
¿Tiene hobbies ya para la jubilación?
Tengo el mismo desde que era niño: la música. Siempre digo que de eso no me jubiló. Formé en el año 94 el grupo Médicos Cantan con dos alumnas y ya hemos grabado siete discos. Todas nuestras actuaciones y los ingresos los destinamos a ONGs, como Médicos del Mundo, Mensajeros de la Paz, Unicef...
Y además de todo académico del tango
En diciembre del año pasado me nombraron académico de la Real Academia Argentina del Tango. Tengo una gran vinculación con Argentina donde he ido mucho por motivos profesionales. El gusanillo del tango me lo metió una tía mía que traía siempre discos de Gardel. En mis viajes conocí a todos los grandes del tango y mi pasión por esta música nunca dejó de crecer.
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