Claudia Sheinbaum toma posesión como la primera presidenta de México: "No llego sola, llegamos todas"
A la toma de posesión asistieron más de 20 mandatarios internacionales y más de 100 representantes de diversos países y organismos multilaterales. No obstante, la ausencia de una representación oficial de España fue notable, tras la controversia generada por la no-invitación del rey Felipe VI.
Claudia Sheinbaum ha hecho historia al jurar como la primera mujer en ocupar la presidencia de México. En una ceremonia solemne, Sheinbaum se comprometió a "guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos" y a desempeñar su cargo con lealtad y patriotismo. La entrega de la banda presidencial fue realizada por la presidenta de la Cámara de Diputados, Ifigenia Martínez, quien colocó el símbolo tricolor sobre Sheinbaum en una ceremonia cargada de simbolismo.
Durante su discurso, Sheinbaum recordó a figuras históricas como Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario, y destacó que por primera vez en la historia, las mujeres están al frente de la nación. "No llego sola, llegamos todas", afirmó con orgullo, en una clara alusión a la lucha de las mujeres por mayor representación y equidad en el país.
Sheinbaum sucede a Andrés Manuel López Obrador, quien culmina su mandato tras seis años de gobierno bajo el estandarte de la llamada "Cuarta Transformación". En su primer discurso como presidenta, Sheinbaum elogió a su predecesor, a quien calificó como "el mejor presidente que ha tenido el país", y aseguró que su mandato dará continuidad a las políticas de transformación social iniciadas por López Obrador.
Al asumir la presidencia, Sheinbaum enfrenta retos considerables. Entre las prioridades de su agenda se encuentran combatir la violencia, con un país que reporta cerca de 30.000 homicidios anuales, y enfrentar al crimen organizado que controla diversas regiones. Además, prometió reducir la alta tasa de feminicidios, que continúa siendo un problema alarmante, y reforzar la independencia del poder judicial, al que calificó de estar "secuestrado" por intereses contrarios a la república.
En un masivo acto en el Zócalo de la Ciudad de México, Sheinbaum presentó su plan de gobierno en 100 puntos, donde reafirmó su compromiso con la justicia social y la lucha contra el clasismo, el machismo y la discriminación. "Es tiempo de transformación y es tiempo de mujeres", declaró la mandataria, quien también subrayó que su llegada al poder es una conquista de todas las mujeres mexicanas.
Entre sus prioridades económicas, la presidenta aseguró que se mantendrá una política fiscal responsable y que promoverá tanto la inversión pública como privada. A su vez, reafirmó la autonomía del Banco de México y se comprometió a impulsar el crecimiento económico a través del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la estrategia de nearshoring. Asimismo, prometió no incrementar los precios de combustibles ni electricidad, al tiempo que impulsará el desarrollo de energías renovables en colaboración con la inversión privada.
Uno de los temas más controvertidos en la agenda de Sheinbaum es la reforma del Poder Judicial, que incluye la elección de jueces y magistrados por voto popular, una medida impulsada por López Obrador y que ha sido criticada como un posible atentado a la independencia judicial.
Ausencias y tensiones diplomáticas
A la toma de posesión asistieron más de 20 mandatarios internacionales y más de 100 representantes de diversos países y organismos multilaterales. No obstante, la ausencia de una representación oficial de España fue notable, tras la controversia generada por la no-invitación del rey Felipe VI, un tema que incluso habría incomodado al expresidente López Obrador y que en España creó una gran incomodidad.
A pesar de la ausencia española, figuras políticas de ese país, como el diputado Gerardo Pisarello de Sumar y la eurodiputada Irene Montero de Podemos, estuvieron presentes respaldando la postura de Sheinbaum respecto a Felipe VI.
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