Celso López: "De la oscuridad a la luz: celebrando el Día Internacional del Orgullo LGBTQ+"
"Es una verdadera pena que la libertad y los derechos humanos se mezclen con corrientes políticas. Todos los partidos políticos, especialmente en este período electoral, deberían abogar por educar a la población y a sus votantes sobre el respeto y la convivencia"
El Día Internacional del Orgullo LGBTQ+ es una fecha significativa para celebrar la diversidad y la lucha por los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero. Cada individuo tiene su propia historia y experiencias únicas, y es importante compartir esas vivencias para crear conciencia y promover la inclusión en nuestra sociedad.
Nacido a principios de los años 70, mi perspectiva de la sociedad en mi infancia era confusa. Creía que todos los hombres sentían atracción por otros hombres, porque eso era lo que yo sentía, y no tenía razón para pensar que era diferente. La falta de educación sexual y mi devoción religiosa me llevaron a creer que la procreación solo ocurría en el matrimonio, al menos eso es lo que escuché en un sermón de mi tío cura en una boda a la que asistí a los 5 años.
En aquel entonces, también creía en los Reyes Magos, por lo que el mundo era un lugar extraño para mí. Pronto me di cuenta de que la mayoría de los hombres se sentían atraídos por las mujeres, pero eso no era lo que sucedía en mi caso. A través de la televisión, descubrí que no era el único en el mundo. Películas como "La Cage Aux Folles" (1979) o "Ábrete de Orejas" (1987) y "Maurice" (1987) con el encantador Hugh Grant, me ayudaron a comprender que había otras personas con experiencias similares a las mías.
En aquel entonces, la información disponible provenía de tiempos más oscuros, y en un mundo pre-internet, no era fácil para un niño navegar y comprender su identidad. Muchos de nosotros crecimos en un contexto de constante rechazo desde el punto de vista social, espiritual y legal, lo cual tuvo un impacto significativo en nuestro desarrollo. El estrés y la preocupación constantes que nos rodeaban limitaron nuestras capacidades de crecer y desarrollarnos plenamente.
Cuando llegué a Inglaterra en 1993, el matrimonio entre personas del mismo sexo era impensable, tanto en España como aquí. En Inglaterra, la homosexualidad fue ilegal hasta 1967, y solo se legalizó parcialmente ese año. Aunque se permitieron los actos homosexuales en privado y entre dos hombres mayores de 21 años, esta legislación era más una medida de tolerancia que de igualdad de derechos. En mis primeros años en Inglaterra, era común recibir propuestas de matrimonio por conveniencia de personas sin derecho a residencia, con la oferta de una suma de dinero considerable. Casi acepté una vez, no por el dinero, sino como una forma de protesta, pero al final nunca se concretó. De hecho, muchos de mis amigos gays sí lo hicieron y están ahora divorciados.
Han ocurrido muchos cambios desde entonces. Recuerdo las manifestaciones del Orgullo Gay en Madrid, donde había muy poca gente y muchos se escondían por temor a ser reconocidos. Ser gay no estaba de moda en ese entonces. Recuerdo a personas que dejaron de hablarme cuando finalmente salí del armario a los 21 o 22 años, ya no recuerdo exactamente. Otros se enfadaron porque sintieron que no confiaba en su respuesta positiva ante mi "confesión". Es importante destacar que aceptarse a uno mismo no es algo innato, es algo que se aprende y que es absolutamente necesario. Sin embargo, no es fácil después de toda una vida de mensajes negativos hacia nuestra identidad personal.
Es una verdadera pena que la libertad y los derechos humanos se mezclen con corrientes políticas. Todos los partidos políticos, especialmente en este período electoral, deberían abogar por educar a la población y a sus votantes sobre el respeto y la convivencia. Debemos dejar a un lado la constante cultura de confrontación, de utilizar a nuestro colectivo como arma arrojadiza y aceptar a cada persona tal como es. Dentro de la comunidad LGBTQ+ hay personas que eligen permanecer solteras, otras que se casan y forman familias con hijos, personas religiosas, agnósticas, ateas, hippies, y más. Debemos esforzarnos por respetar la diversidad y recordar que, hasta hace poco, las personas como yo teníamos nuestros derechos gravemente limitados, no solo desde el punto de vista legal, sino también enfrentando un constante ostracismo social, que resulta tóxico y perjudicial. Además, debemos recordar que todavía hay países donde se persigue a las personas LGBTQ+ por el simple hecho de haber nacido, y esto es algo que debemos rechazar, al igual que en su día, nos negamos a aceptar las terribles leyes del apartheid en Sudáfrica.
Es hora de enterrar el hacha de guerra y unirse en el respeto a los demás. Celebremos la diversidad y trabajemos juntos para construir una sociedad inclusiva y justa, donde todas las personas puedan vivir con dignidad y respeto.
Celso Lopez es consejero del CRE de Londres (CRE del Sur de UK)
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