El poeta Leo Zelada presenta en París su último libro
La poesía de Leo Zelada se adentra en los meandros que dibuja el ser. El autor hispano peruano lleva más de 20 años plasmando en versos la realidad humana, el cotidiano del yo y del nosotros. Con motivo de la presentación en París de “La traversée de l’innommable” (La travesía de lo innombrable), Zelada se confía a los lectores de La Región Internacional.
La poesía de Leo Zelada se adentra en los meandros que dibuja el ser. El autor hispano peruano lleva más de 20 años plasmando en versos la realidad humana, el cotidiano del yo y del nosotros. Llegada su madurez artística su obra se publica en Francia y sorprende e interpela a sus nuevos lectores. Con motivo de la presentación en París de “La traversée de l’innommable” (La travesía de lo innombrable), Zelada se confía a los lectores de La Región Internacional.
¿Cuándo y cómo descubres la poesía? ¿Cómo haces tuyo el verso?
Desde que tengo uso de razón me ha gustado leer. Con 5 años contaba historias a mis compañeros en la clase de primaria y luego, con 14 años, me puse a escribir con cierta regularidad. A los 18 entré en la Universidad San Marcos en Perú, donde estudio Vargas Llosa y Cesar Vallejo y a partir de ahí empezó mi carrera profesional. Tenía claro, desde muy joven, que me iba a dedicar a esto y eso a pesar de todas las precariedades que iba a conllevar sabiendo que esta carrera de escritor no es una carrera económica, es una carrera de pasión y vocación.
14 años no es una edad fácil para ser poeta…
A los 14 años te asaltan temas existenciales: tu primer amor, tus dudas sobre el futuro y otras muchas cuestiones que te invaden a esa edad. Me di cuenta que la poesía respondía a mis necesidades.
Aunque tu conciencia poética se asienta en la universidad…
Entré en la universidad para definirme, para darme cuenta si lo que me gustaba era lo que podía hacer. La literatura es mi manera de comunicarme y de expresarme con todo el mundo. Yo era una persona muy introvertida, una persona de hablar poco y vi que a través de la poesía me podía comunicar mejor con las personas, podía transmitir lo que sentía y pensaba.
Una de las experiencias que han marcado tu literatura y tu personalidad es la realización de lo que podríamos llamar un “viaje iniciático” que te llevó desde Lima a EEUU atravesando el continente…
Siempre he sido muy inquieto. Soy un viajero. He viajado casi toda mi vida y me considero un ciudadano del mundo. Salí de mi país para vivir en otros lugares. Tomé la decisión de recorrer América y luego de no regresar a mi país de origen. Siempre voy a ser un migrante. Quería conocer otras culturas y eso no me hace renunciar a mis raíces profundas, a mis raíces quechuas, incas… y, en cierto modo, mi último aprendizaje cultural ha sido España.
Y llegas a España…
Los últimos 20 años los he pasado en España. Me nacionalicé español. En España desde 2004 he formado parte de la creación de lo que podemos denominar como “nueva movida poética madrileña”. Creo que he sido un actor activo de esta nueva poesía contemporánea que se ha forjado en Madrid y, es a partir de España que después he desarrollado mi carrera internacional.
Pero Madrid es parte esencial…
Madrid tiene mucha influencia en mi poesía. Antes hacia una poesía mucho más urbana y algo que me gusta de España es el lenguaje coloquial, el hablar con un castellano directo, sin necesidad de etiquetas lingüística. El coloquialismo, la oralidad del castellano madrileño me encantó pues además me permitía también, sin forzar, mezclarlo con algo tan usual como los tacos en su uso cotidiano. Cuando llegue a España el circuito de poesía madrileño era más rancio, pero a partir de 2006 se abre la escena literaria, se democratiza la poesía. Entró mucha gente joven que participaba en un nuevo movimiento que abría los recitales literarios.
Con todo esto que nos cuentas… ¿cómo podemos definir tu poesía?
La poesía es como la vida misma. Generalmente, reducimos la poesía a temas de amor, sociales, existenciales…. Pero si la poesía tiene que reflejar la vida. Mi poesía intentar ser un espejo de la vida. Es el momento de tomar un café o una tapa, de sentarse, a tomar el sol. Es estar contento o triste. Siempre he intentado con mi poesía representar los diferentes aspectos de la vida y, en el trayecto de mi carrera he intentado asimilar las diferentes propuestas que en su momento me llamaron la atención. No obstante, la vida no es solo etiquetas. Cuando empecé estaba muy influenciado por la poesía underground y la posmodernidad… ahora estoy más interesado en un cierto tipo de misticismo vinculado a las tradiciones ancestrales americanas y también en el proceso de mestizaje que se da en Europa, con nosotros, los nuevos ciudadanos mestizos que llegamos a Europa.
Y llega la oportunidad de publicar en Francia…
Cuando vine de Latinoamérica a Europa quise vivir en París, pero esa primera experiencia no me gusto, no me sentí bien recibido y marché a España donde me sentí muy bien tratado. ¡Me he quedado 20 años! En 2019 vine a París a presentar una novela, “El último nómada” y a dar un recital de poesía. Vi que Francia había cambiado, que había mayor receptividad hacia lo que hacía gente como yo, emigrantes mestizos de una nueva Europa y, en 2021, volví y estuve casi 3 meses dedicándome a hacer lecturas poéticas que tuvieron muy buena aceptación. Y se abrió una ventana que aproveché.
Háblanos de “La travesía de lo innombrable”
Es mi segundo libro en francés. El primero fue una traducción de mi antología “Transpoética” (Transpoétique). Es un libro que trata la poesía ancestral pero también el misticismo urbano que es lo que yo quiero expresar en los últimos tiempos. Está basado en la cultura inca, pero a su vez yo, sujeto urbano, adapto estas tradiciones espirituales a su ejercicio en la ciudad.
¿Qué público es el tuyo en Francia?
Es muy heterogéneo. París es una ciudad donde se tiene mucho respeto a la poesía, más que en España y Latinoamérica. Gente joven, adultos, gente interesada en formatos poéticos diferentes. Mis recitales suelen ser bilingües o incluso trilingües. En ocasiones combino poesía con danza contemporánea o música, les doy un espectáculo interesante y no solo en forma sino también en contenido. Les hablo de la nueva Europa que está redefiniendo su identidad cultural. Yo soy una mezcla de todo eso. Nacido en Perú, español, amante de la poesía francesa… yo estoy en casa en todas partes.
Leo Zelada en primera persona
“Hay dos autores en la literatura peruana que son las grandes referencias: Cesar Vallejo y Vargas Llosa, sin olvidar la vanguardia latinoamericana. En América Latina logramos hacer una literatura que vive a nivel global y eso es debido a que supimos salir del nacionalismo y del regionalismo y apostamos por la vanguardia con gente como Borges. A esto hay que sumar los procesos interculturales, toda esa población que viaja del campo a las ciudades. Ese movimiento lo conocemos y lo vivimos desde hace 500 años. Siempre me ha interesado la perspectiva que ofrece esa “nueva Latinoamérica” que germinaba en las urbes”.
“Me encanta de la literatura española el Siglo de Oro y no me gusta la contemporánea. Siento que se ha despegado del ciudadano común y corriente. En el Siglo de Oro el Quijote, cualquier persona que supiera leer, podía hacerlo porque estaba en un castellano accesible y entendible. La gente iba a escuchar las obras de teatro de Lope de Vega y hoy hay escritores españoles que no llegan al ciudadano por su dificultad a ser entendidos”.
El escritor lo es siempre
“Escribo todos los días, pero no todo lo que escribo es bueno. En el trayecto de la escritura voy avanzando. En la poesía soy más espontáneo que escribiendo novela, pero es evidente que tengo un paradigma estético. La inspiración es espontanea, no preveo nada, pero una vez escrito, pasado el momento de la espontaneidad… corrijo… o no… si he logrado expresar lo que quería con toda claridad.
Leo Zelada
Nace en Lima (Perú) en 1970 y detrás del seudónimo Leo Zelada encontramos a Braulio Rubén Tupaj Amaru Grajeda Fuentes. A su ingreso como estudiante en la Universidad de San Marcos sabe que quiere dedicarse a la poesía sin renunciar por ello a otras disciplinas como la novela con “El último nómada” aparecida en 2019. En 2005 se instala a vivir en España y su poesía ganará la calle, la experiencia urbana y el lenguaje coloquial, lejos de una poesía aburguesada que no gusta de la promiscuidad social. Con el levantamiento de las primeras restricciones post Covid viaja a París donde encuentra un circuito poético abierto a su propuesta y publica su poemario La travesía de lo innombrable en francés.
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