La Xunta pondrá en marcha un plan de inventariado y restauración del patrimonio de la emigración
La Cidade da Cultura acogerá la conmemoración de los actos del bicentenario de la independencia de Latinoamérica
El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, se despidió ayer de Buenos Aires con dos baños de multitudes. El primero tuvo lugar la noche del sábado con una cena multitudinaria, a la que asistieron más de 1.500 personas y que tuvo lugar en el gimnasio del Centro Galicia de Buenos Aires, aunque la celebración pertenecía al Centro Gallego, colectividad pionera en el asociacionismo de los gallegos en el exterior, que conmemora su centenario. La segunda, el domingo por la mañana en las instalaciones que en Olivos tienen para su disfrute los paisanos de la diáspora en este país austral. La agenda del domingo comenzó a las diez de la mañana para el presidente de Galicia, con un encuentro con representantes el Consejo de Residentes del Exterior y tres cuartos de hora después se reunió con la presidenta de la Comisión de Desaparecidos Españoles en Argentina, María Consuelo Castaño.
Pese al cuidado que Touriño pone en distanciarse de su antecesor, tanto en el tipo de gestión como en el discurso, hay actos que parecen calcados a los que protagonizaba Fraga. La cena en el Centro Galicia tuvo todos los ingredientes: auditorio de viejos, camareros sirviendo la cena a los compases del 'España cañí', grupo de gaiteiros y despedida con el 'Andar miudiño' de A Roda sonando a todo trapo por la megafonía del recinto. En medio, la interpretación de los himnos argentino, español y gallego. Eso sí, en vez de pulpo y carne ó caldeiro, hubo, entremés con jamón serrano, cocido y piña y de segundo, bacalao. En primer lugar sonó el argentino, que todos los presentes cantaron con verdadero sentimiento, que para eso corresponde al país que les acogió y en el que llevan casi toda la vida; el segundo en sonar fue el español, sin duda elegido o facilitado por paisanos poco patriotas, a juzgar por la versión mala y chillona que sonó, aunque fue escuchado con respeto. Por último, el himno gallego, más dignamente versionado, pero que nadie cantó, si bien fueron muchas las lágrimas que resbalaban por las mejillas de los asistentes al tiempo que sonaban los versos de Pondal versionados por Pascual Veiga.
Cidade da Cultura
En su sentida intervención, Pérez Touriño volvió a ensalzar a la emigración gallega y su obra. 'A historia de Galicia pasa polas paredes do Centro Galego de Bos Aires', dijo, ya que 'alí encontraron remedio para a sua saúde e acougo', para destacar el papel decisivo que tuvo para la cultura durante la 'longa noite de pedra', etapa en la que el Centro fue 'fogar de Breogán para centos de miles de galegos', con una excepcional vocación de servicio de sus dirigentes 'para que naide se sentira desamparado'.
Afirmó el presidente de la Xunta que 'non hai país no mundo que poida presentar unha obra semellante a través dun tecido asociativo' como el de los gallegos emigrados, genuinamente representado en la centenaria colectividad bonaerense. Dentro del ámbito de la gestión, anunció la puesta en marcha de un plan trianual de inventariado y restauración del patrimonio gallego en el exterior, así como que la Cidade da Cultura acogerá los fastos que se organicen con motivo del bicentenario de la independencia de Latinoamérica. Sostuvo también que 'na emigración estiveron os mellores galegos', ya que fuera de Galicia 'naceu a bandera e o himno' y en centros como el de Buenos Aires dejaron su huella personajes que pertenecen a la historia como Castelao, Blanco Amor, Neira Vilas, Dieste, Luis Seoane, Díaz Pardo, y tantos otros.
Por último hizo notar la falsedad del mito de la desunión atávica de los gallegos, 'que se desmonta mirando á emigración', caracterizada justamente por lo contrario 'do que se decía que carecíamos'. Por todo ello, expresó su agradecimiento 'de corazón' por llevar el estandarte de Galicia allá por donde fueron los hijos de esta tierra. En parecidos términos se había manifestado antes el secretario xeral de Emigración, Manuel Luis Rodríguez, quien estimuló a seguir trabajando desde todos los ámbitos para que dentro de cien años, nuestros hijos o nietos celebren el segundo centenario.
A media tarde del domingo en Argentina, cuando en Galicia la mayoría del personal está pensando en ir a dormir, la expedición que acompaña al presidente de la Xunta trasladará la tienda a Montevideo, para desarrollar la segunda parte del viaje.
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