Gilles Langlois: “Tengo la secreta esperanza de pasear algún día por la Gran Vía de Madrid y firmar mis libros en España”

Gilles Langlois acaba de publicar su sexta novela, La Colina del Traidor. Yo lo conocí cuando ya había publicado las tres primeras. Leí su primera entrega “La última pincelada” y quedé tan prendado que me leí el resto de sus novelas.

Juan José Dorado - París
Publicado: 03 feb 2025 - 22:44
Gilles Langlois acaba de publicar en Francia su sexta novela “La colina del traidor”.
Gilles Langlois acaba de publicar en Francia su sexta novela “La colina del traidor”.

Gilles Langlois acaba de publicar en Francia su sexta novela “La colina del traidor”. El escritor normando es un admirador de la cultura y lengua españolas y reconoce que lo que más le gustaría es ver sus novelas publicadas en la lengua de Cervantes. Para La Región Internacional nos abre las puertas de su espíritu creativo y nos presenta su obra.

“La colina del traidor” es su sexta novela. Esta vez la ambienta en la Segunda Guerra Mundial, en la Francia ocupada... ¿Ha sido esta una manera de celebrar el 80 aniversario del desembarco en Normandía?

Ese no era mi principal objetivo cuando empecé a escribir esta novela, pero tengo que admitir que su publicación llegó en el momento oportuno. Hacía tiempo que quería contar una historia en el contexto histórico de aquellos terribles años que vivió mi familia. En 2011 escribí un relato titulado «Dans les yeux d'Annette», (En la mirada de Annette) que quedó finalista en un concurso nacional de relatos. El mío fue seleccionado como uno de los diez mejores entre un millar de propuestas, y fue publicado. Este relato, muy breve, también tiene lugar durante el desembarco de Normandía en 1944.

Usted es de Normandía y Normandía está siempre presente en sus novelas... ¿Puede contarnos cómo surgió esta historia? ¿Es ficción o una adaptación de hechos reales?

Es ficción, pero es ficción situada en un contexto histórico real y en lugares donde la guerra causó muchas tragedias. El drama de “La colina del traidor” probablemente ocurrió en otras regiones, en otras ciudades. Para mí, era importante llamar la atención del lector sobre el martirio de los habitantes de Normandía, sacrificados por los Aliados para la liberación de nuestro país. Más del 80% de mi ciudad natal, Caen, fue destruida por las bombas alemanas y aliadas. Muchos normandos perdieron la vida allí. Fue un sacrificio necesario. Cuando escribí “La colina del traidor”, pensé en mis padres, que vivieron este oscuro periodo de nuestra historia cuando aún eran niños. Me gustaría rendir homenaje a mi padre, Bernard Langlois, que me contó una anécdota que utilicé en “La colina del traidor”.

¿Cuál es su proceso creativo? ¿Trabaja de forma muy estructurada desde el principio, con un principio y un final establecidos? ¿O simplemente escribe y se deja llevar por la historia?

Necesito mucho rigor para llevar mis historias hasta el final. Siempre empiezo con un personaje, sus cualidades, defectos, dudas o certezas. El desarrollo psicológico de un personaje es esencial para meterlo en él el escenario de una historia. Otra constante en mi trabajo es hacer que mis personajes evolucionen en un entorno al que son extraños y/o que a veces les es francamente hostil. Siempre necesito saber adónde me lleva la historia, pero nunca dejo de cuestionarla si es necesario. Si la historia no me convence, puedo volver a empezar desde el principio, tantas veces como sea necesario. Por ejemplo, reescribí “La última pincelada” cuatro o cinco veces. Es cierto que era mi primera novela.

¿Ha habido momentos de duda, en los que le ha costado avanzar, y si es así, cómo consigue desbloquear la situación? ¿Deja de escribir durante un tiempo y luego vuelve a empezar? ¿Busca consejo o ideas en su entorno?

Siempre hay un momento en el que uno ya no puede más. Cuando eso ocurre, dejo de escribir para dar un paso atrás. Entonces hago otra cosa, como kárate. Durante la fase creativa, mi mente suele estar ocupada con el manuscrito en el que estoy trabajando. A veces es difícil convivir con personajes imaginarios. Es entonces cuando necesito tomarme algún tiempo para pensar. Curiosamente, a menudo es por la noche cuando me vienen las ideas, porque es un momento especial para pensar en mi trabajo. Durante estos periodos de escritura creativa, soy un poco insomne, pero es otra forma de trabajar. No me libero de mis personajes hasta que se publica el libro. En cualquier caso, nunca hablo con nadie del progreso de mi escritura hasta que estoy completamente satisfecho con mi texto.

En “La colina del traidor” usted cuenta la historia de un pequeño pueblo francés durante la Ocupación. Pinta un cuadro que podría ser el de cualquier otro pueblo francés. No sólo habla de la guerra y la ocupación, sino también del heroísmo de personas anónimas, y nos cuenta historias de amor y amistad...

Sin duda, muchos pueblos franceses han vivido tragedias similares. Yo vivo no lejos de Oradour-sur-Glanes, y nadie ignora los atroces sufrimientos que allí se padecieron. La guerra es evidentemente una fuente de sufrimiento, pero no impide en absoluto los sentimientos nobles. Al contrario, los hace aún más fuertes. Hablas de amor y amistad, pero también de valor, abnegación, sacrificio y humildad.

Su protagonista es un periodista que regresa al pueblo donde vivía hasta que los nazis ejecutan a civiles inocentes como represalia. Lo explica en los primeros capítulos... ¿Es una novela policíaca, un thriller, una novela de detectives...?

No es ninguna de estas cosas (risas). Antoine Cordier, el protagonista de “La colina del traidor”, es el antiguo cura del pueblo que desapareció misteriosamente tras la tragedia de la colina. No es un policía, sino un hombre que se ha cuestionado su fe en Dios. Para él, la cuestión no es quién mató al soldado alemán, ya que conoce la identidad, pero no puede revelarla debido al secreto de confesión. No es el aspecto de «novela policíaca» lo que prevalece en mi libro, sino la psicología de los personajes y su humanismo ante acontecimientos que les superan.

Una de las características de sus seis novelas es que todas hacen referencia a otras de las ya escritas por usted, ya sea a través de un personaje secundario o incluso terciario...

¡Es cierto! De hecho, es más o menos así como se me ocurren las ideas para mis novelas. Para “La colina del traidor”, hay un vínculo con otro de mis títulos. Se trata de CLAIRON LIBRE (La trompeta libre), publicada en 2017 y ganadora del Premio Literario del Perigord Verde. El periódico para el que trabaja Antoine Cordier, mi protagonista, se llama Le Clairon, el primer nombre de lo que décadas después se convertiría en CLAIRON LIBRE. Algunos de mis personajes secundarios de una novela pueden convertirse en protagonistas de otra historia. Por ejemplo, André Vidal, en “Celdas”, se convierte en el personaje central de “Cuando el desierto sangra”.

Su escritura se caracteriza por una gran fluidez y una gran capacidad para la descripción y el detalle. ¿Quiénes son los escritores que más admira y que han influido en su escritura?

Mis primeros escritores favoritos fueron Rousseau, Camus y Zola. Me tragué literalmente los 20 volúmenes de “Los Rougon-Macquart”. Pero también siento una gran admiración por Sartre y François Mauriac. Mi biblioteca rebosa de libros de autores prestigiosos de todas las nacionalidades, como Thomas Mann, Gabriel García Márquez, Kafka, Kundera, Vargas Llosa, Steimbek, Kawabata y otros. Pero el autor que más me ha impactado es Émile Zola, aunque sigo disfrutando releyendo a otros grandes clásicos como Stendhal, Balzac y Diderot. También soy aficionado al teatro clásico.

En sus anteriores novelas, desarrolló escenarios muy diferentes: historias de amor en la Francia obrera; la lucha por salir adelante en la búsqueda de una segunda oportunidad; el mundo del periodismo, la supervivencia en la guerra; la defensa de los valores humanistas y el heroísmo anónimo... y todo ello en lugares y épocas diferentes. ¿Adónde nos llevará la próxima novela de Gilles Langlois?

Probablemente a la Dordoña para una de ellas, pero también a Cataluña para otro proyecto. Tengo apego a estos dos lugares porque vivo en la Dordoña desde 1998 y en Cataluña viví 7 maravillosos años.

Tenemos que hablar de su relación con España... le interesa mucho lo que pasa en España y, de hecho, en varias de sus novelas hay referencias a España...

España es muy importante para mí porque allí he vivido momentos inolvidables. Y sueño con volver. Siento un amor sincero por Madrid, y por eso estoy aprendiendo español. Me falta mucho para dominarlo, pero consigo seguir programas en español (soy fan de las series españolas, que son excelentes, con actores increíbles que me gusta volver a ver). Y hay algo que me une aún más a España: es el país de mi primer amor. Es donde Nicky y yo nos enamoramos por primera vez bajo el sol catalán. Dentro de 2 años celebraremos 50 años de matrimonio. No es casualidad que mi trabajo nos llevara a Perpiñán durante muchos años. Desde allí, nos resultaba fácil cruzar la frontera. En cuanto a mí, he sobrevolado esta hermosa región, tanto del lado francés como del español, a los mandos de mi avioneta. Mi mujer y yo seguimos teniendo muchos amigos en esta tierra catalana. Lo que ocurre en España me afecta mucho. El reciente temporal en la región de Valencia hizo numerosas víctimas y eso nos afectó a muchos franceses.

Hasta ahora, las seis novelas se han publicado en francés, pero creo que también le gustaría publicarlas en español...

Por supuesto. Sería un gran honor para mí que me tradujeran al español, un gran honor y un enorme orgullo que me leyeran más allá de los Pirineos, e incluso en otros países hispanohablantes. Si sigo aprendiendo español, es con la secreta esperanza de pasear algún día por la Gran Vía de Madrid con Nicky, o visitar la Sagrada Familia de Barcelona y, quién sabe, tal vez firmar mis libros para sus compatriotas.

Por último, nos gustaría que diera algún consejo a los jóvenes -o a los no tan jóvenes- con vocación de escritores...

No es fácil dar consejos a un autor novel, porque cada uno tiene que encontrar su propia manera de trabajar. Lo que es seguro es que hay que tener una. En mi humilde opinión, es importante dibujar bien a tus personajes y dar prioridad a la coherencia y la estructura de la historia. La base documental también es determinante, sobre todo para las novelas históricas. El contenido de la historia dependerá de los gustos del autor, que elegirá un género: novela clásica, novela histórica, novela negra o ciencia ficción, todo es posible... Después de todo en este trabajo toca luego armarse de paciencia y encontrar editor, y eso no siempre es lo más fácil.

Gilles Langlois o la historia de una pasión

Muchas son las pasiones que ocupan al hombre y al escritor. Gilles Langlois empezó a pilotar con 16 años y esa primera pasión no lo abandonó nunca y tuvo que ser una pérdida de acuidad visual la que le llevase poco a poco a dejar la cabina de pilotaje. Y ahí tomó cuerpo otra de sus pasiones, las artes marciales, el karate, que practica con un cinturón negro atado a su cintura y compartiendo su habilidad con jóvenes que quieren adentrase en este arte. Y la escritura es otra de sus pasiones y no la menos intensa.

Gilles Langlois acaba de publicar su sexta novela, La Colina del Traidor. Yo lo conocí cuando ya había publicado las tres primeras. Leí su primera entrega “La última pincelada” y quedé tan prendado que me leí el resto de sus novelas.

Sorpresa por la calidad de una escritura que rebosa madurez. Con un dominio avanzado de la sicología de los personajes, del desarrollo narrativo y de la propia estructura novelística que no permite tiempos muertos y mantiene al lector siempre alerta, siempre “atrapado” por la historia.

El escritor busca dejar, a lo Greta y Hansel, mijitas de pan que te llevan de una novela a otra. No escribe una saga. No. Lo que hace es recoger en cada una de sus novelas algo de lo sembrado anteriormente: un personaje, una ciudad, una historia… Mientras que, en su primera novela, de 2008, nos dibujaba los tormentos de un pintor a la búsqueda del éxito y del amor en una Francia de finales de los setenta y principios de los ochenta, en “Celdas” (2012) recuperaba un personaje secundario de la primera novela para hacerlo protagonista en una historia de redención, amor y fe. En el “Clarón” Libre (2017) nos adentra en una sociedad donde los medios de comunicación tienen un papel esencial, medios que no son ajenos a sus dueños ni a las historias personales que estos viven. En su cuarta entrega, “Cuando sangra el desierto” (2020), la actualidad de la guerra en Irak, el papel de las organizaciones humanitarias y la violencia de una actualidad que no respeta los derechos humanos centran la trama. Y humanidad, y mucha, hay en la que fue su quinta novela “Claudia por amor” (2022) donde el autor se adentra en la sicología femenina y en los miedos y odios de una sociedad que no acaba de aceptar a aquellos que se sienten diferentes. Gilles Langlois trata con esmero la situación de los transexuales y escribe una historia donde amor, comprensión y aceptación del otro se conjugan en sabia mezcla. Fiel a su caminar narrativo, con esta sexta entrega, “La Colina del Traidor”, durante la ocupación nazi de Francia, durante la II Guerra Mundial, lleva al autor a reflejar con agudeza el lote de vergüenzas y atrocidades de esos años negros. Vergüenzas y atrocidades que tuvieron su respuesta con la valentía y solidaridad de aquellos que antepusieron su deber como hombres y mujeres de bien frente a silencios y miedos.

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