'Niños de la guerra' llegan a España huyendo del conflicto en Georgia
Treinta españoles, que se encuentran en buen estado de salud, llegaron a España, vía París, en dos vuelos fletados por Francia a Tiflis, para llevar ayuda humanitaria y regresar con
Treinta españoles, que se encuentran en buen estado de salud, llegaron a España, vía París, en dos vuelos fletados por Francia a Tiflis, para llevar ayuda humanitaria y regresar con ciudadanos de diferentes nacionalidades, bloqueados en la capital georgiana. La mayoría de los españoles, veinticinco, llegaron en un avión en el que viajaban 202 personas de diferentes nacionalidades. Entre los viajeros tambien hay niños de la guerra, que ahora, en su vejez, se ven enfrentados al drama de la guerra.
'Nos hemos librado de la guerra y descansaremos aquí', declaró a la prensa Adela Martínez, que se encontraba en Tiflis, a su llegada al aeropuerto de Roissy-Charles de Gaulle, al norte de París. Martínez, una 'niña de la guerra' (exiliada a la antigua Unión Soviética tras la Guerra Civil española), aseguró haber pasado miedo y añadió que han sido 'tres noches en las que no hemos pegado ojo' y en las que había vivido con 'mucho pánico' junto a su familia.
'Vinieron los tanques y claro... mucho miedo', comentó Martínez, nacida en Asturias, que precisó no obstante que los bombardeos en la capital georgiana 'han sido puntuales' y que los ataques aéreos se produjeron 'cerca de Tiflis'.
Juana Elsa Fernández, de 30 años y residente en Madrid, afirmó haber pasado 'un poco de ansia por la situación en general' ya que 'las últimas noches, cuando se puso la cosa un poco más tensa, a la gente en Tiflis le entró el pánico'.
'Dentro de Tiflis no teníamos la sensación de que hubiera una guerra, si no fuera por el movimiento de gente', explicó a la prensa Fernández, casada con un georgiano, que estaba en ese país desde el pasado 1 de agosto.
La pareja decidió regresar con sus hijos cuando vieron que 'la situación empeoraba, aunque fueron unas horas', por lo que acudieron a la embajada francesa, donde les pusieron en contacto con el cónsul español en Moscú, desplazado a Tiflis.
Las personas evacuadas se habían quedado bloqueadas en la capital georgiana ante la suspensión de los vuelos comerciales, indicó el Ministerio de Exteriores francés en un comunicado.
La mayoría de los españoles, que serán repatriados a España lo antes posible, pertenecen a familias mixtas de españoles y georgianos, indicó el cónsul español en París, Juan Duarte, quien confirmó que todos se encuentran en buen estado de salud.
El segundo Airbus A-340 que Francia envía a Tiflis, despegó ayer de París con un nuevo envío de ayuda humanitaria, equipos para la asistencia de las víctimas del conflictos y medicamentos.
Cuatro días de pánico y terror. Cuatro días que devolvieron a episodios del pasado a los 'niños de la guerra'. Niños y niñas que partieron desde España hacia Rusia huyendo de la guerra civil. Setenta y dos años después del conflicto español, la guerra volvió a dejar su huella sobre los 'niños' supervivientes que vivían en Georgia. Cuatro de ellos volvían a pisar suelo español. Lo hacían empujados por la pesadilla en la que sumieron a la población civil de Georgia el ruido de los tanques y los proyectiles lanzados por la artillería rusa. Ajenos a un conflicto artificial que se ha saldado con miles de muertos, estos niños de la guerra cogieron a sus familias y abandonaron la vida que habían labrado durante años para empezar una nueva o, al menos, para que sus hijos y nietos tuvieran las oportunidades que se les niega en su país de origen.
Primitiva Adelina Martínez forma parte de la expedición de 'repatriados' que aterrizaron en Barajas. Esta mujer, asturiana emigrante en Tiflis donde daba clases de español, reconoce que la situación era 'pésima' ya que escaseaba la comida y la bebida. Un camino sin retorno que abrió otra puerta. Adelina Martínez tiene hoy 78 años. Se marchó, en plena Guerra Civil, cuando apenas había cumplido los siete años. Otra guerra distinta le pagó un billete de vuelta a casa. No volvió sola. Una parte de su familia ha regresado con ella. Lo mismo ha ocurrido con otros 'niños de la guerra' que han tomado la misma decisión de abandonar Georgia en busca de la paz que se les niega.
La vuelta se produjo en dos vuelos fletados por Francia a Tiflis para llevar ayuda humanitaria y regresar con ciudadanos de diferentes nacionalidades. 'Nos hemos librado de la guerra y ahora descansaremos aquí', asegura Martínez, a su llegada a España. La esperaba la directora del departamento de emergencia consular del Ministerio de Asuntos Exteriores, María Victoria Morera, que destacó el 'interés en preservar siempre la vida de los españoles'.
La nacionalidad
Martínez enfiló el pasillo del Aeropuerto de Barajas cogida del brazo de su nieta, a quién espera que el Gobierno español le conceda la nacionalidad 2para que pueda viajar'. Más tranquila, atrás han quedado los momentos de incertidumbre, las horas difíciles, el dolor y la tragedia que golpearon su hogar en Tiflis. 'Hasta que llegó Sarkozy -prosigue- hemos sufrido mucho'.
'No hemos pegado ojo. Había bombardeos en sitios estratégicos y la gente se metió en las casas para no salir', rememora la exiliada asturiana, que agradece la labor del personal diplomático español que, según explica, 'se pusieron muy rápido en contacto con nosotros'.
Primitiva Adelina Martínez terminó sus estudios en Moscú, antes de trasladarse a Georgia en 1953. Allí se casó y tuvo una hija. Hasta hace unas horas vivía en Tiflis junto a su yerno, su hija y su nieta. Asegura que agradece la evacuación humanitaria, pero reconoce que su corazón quiere volver a Georgia cuando desaparezca el conflicto, porque 'aquí ya no tengo a nadie'.
A pocos metros se encontraba Joaquín Meana con su esposa. Este gijonés es otro de los niños de la guerra que decidió volver de nuevo a casa, huyendo del conflicto bélico. Lo hizo junto a su nutrida familia. Algunos de sus miembros esperan obtener la nacionalidad española para empezar una nueva vida en España.
Los evacuados se encuentran, según fuentes de la Consejería de Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid, en buen estado. Este departamento ha ofrecido alojamiento en un centro de acogida a todos aquellos que no tienen familia ni ninguna residencia donde permanecer mientras dura su estancia.
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