Iglesia y barrio, asentamiento hispano en Cuba
Mi familia gallega se instaló en este barrio en 1912, por lo que observaron la primera restauración, aplicándose a su parte izquierda una capilla lateral dedicada a Jesús Nazareno, cuya cofradía tenía mucha devoción en el barrio y se mostraba en procesión por las calles.
Las obras constructivas de la hermosa iglesia de Jesús María y José comenzaron en 1753 y concluyeron tres años después, de manera que el 6 de noviembre de 1756 fue inaugurada la primitiva ermita en aquel barrio de San José del Real Astillero, formado por trabajadores y artesanos muchos de ellos inmigrantes de Andalucía, Asturias, Canarias, Galicia y otras regiones de España.
Por eso, se puso bajo el patrocinio de la Sagrada Familia: Jesús, María y José.
Con el tiempo, la ermita daría nombre al barrio y a la calle que conducía de la ciudad intramuros hacia el barrio de Jesús María; cuentan que con el transcurso de los años fue eliminado el nombre de José, patrono de los obreros y artesanos. Aunque cuentan también que en este barrio de La Habana había pobladores que buscaban dinero fácil sin trabajar y, como dice el refrán popular, “los juegos de azar y las malas artes atentan contra la clase trabajadora”. Sería en esa distante época, pero desde finales del siglo XIX y principio del siglo XX que asentó mi familia gallega hubo gentes trabajadoras, claro... también no tanto, pero todos respetuosos y solidarios para con aquellos españoles que dejaban su tierra, vivirían y morirían en este hospitalario Barrio de Jesús María.
Volviendo a la historia excelentemente investigada por el hermano Jesús Bayo Mayor, FMS, se destaca que en 1755, el obispo Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, en el relato de su Visita Pastoral, nombró la ermita de Jesús, María y José como una de las cuatro que existían dentro del territorio y jurisdicción de la parroquia de Guadalupe (las otras tres eran del Cristo de la Salud, de San Luis Gonzaga y de San Lázaro).
Las cuatro ermitas tenían una superficie de once varas - la vara es igual a 0.836 metro- de longitud por seis de latitud y altitud, construidas de cal y canto, y con techo de teja.
Al concluirse la urbanización del barrio de Jesús María y José a mediados del siglo XIX, el templo quedó ubicado entre las calles Alcantarilla (actual Vives, o Ave. de España), Revillagigedo, calle donde aún tengo primos, Águila y Puerta Cerrada, en el lado norte del templo crecieron cuatro frondosas ceibas, en cuyas gigantes raíces jugábamos bolas, en otros países llaman canicas. Una de las fotos que muestro en este trabajo estoy delante de una de las ceibas en 1959.
Mi familia gallega se instalaron en este barrio en 1912, por lo que observaron la primera restauración, aplicándose a su parte izquierda una capilla lateral dedicada a Jesús Nazareno, cuya cofradía tenía mucha devoción en el barrio y se mostraba en procesión por las calles. En muchas de ellas participé desde muy niño.
La restauración del templo fueron sufragadas con los donativos de los fieles y los aportes de la benefactora Sra. América Arias, viuda del que fuera general del Ejército y presidente de la República de Cuba, José Miguel Gómez, a quien construyeran un mausoleo en la avenida de los Presidentes en el vedado capitalino, con su gigante figura que el actual gobierno "revolucionario" desmontara como hiciera más abajo a la estatua del primer presidente constitucional Don Tomás Estrada Palma (Bayamo, 9 de julio de 1835 - Santiago de Cuba, 8 de noviembre de 1908). Que conste que en la mencionada estatua solo quedaron los zapatos, que al parecer no pudieron eliminar.
El templo refaccionado de Jesús María y José se hermoseó con bancos nuevos de madera noble, piso de baldosa, ventanales, nuevos altares, pintura y luz eléctrica.
Durante los últimos cuarenta años del siglo XX, el templo sufrió deterioro y desgaste constructivo propio de las inclemencias climáticas y del paso de los años. Es bueno señalar que la comunidad parroquial disminuyó a consecuencia y circunstancias adversas, aunque siempre se mantuvo el culto en el templo.
De venerada memoria, el P. Roberto Caraballo (1958-1980) nombrado por el cardenal Arteaga como sucesor del P. Francisco García Vega, sirvió como párroco durante veintidós años. Por ejemplo mi primera comunión fue en 1960 en esta parroquia, donde un año después me inicio como miembro de la Juventud Acción Católica, con la que colaboré vendiendo la revista La Quincena, no muy bien vista por el gobierno.
En estos tiempos la parroquia y barrio padeció la escasez de recursos económicos y la disminución de fieles, lo que no fue obstáculo para que este presbítero gallego mantuviese su tesón y paciencia.
Con el Rvdo. Caraballo, nacido en Galicia, fui monaguillo hasta 1963. Este gran servidor de la iglesia y sus fieles desempeñó fielmente su ministerio hasta que falleció de repente en enero del año 1981.
Podríamos suponer, como conjetura o hipótesis, que la antigua campana que tanto hice replicar perteneció a la primitiva ermita y que bien pudo ser una donación del Arsenal o del Real Astillero de San José.
En la antigua sacristía del templo se conserva un cuadro de grandes proporciones pintado al óleo, donde aparece la Virgen del Carmen rescatando a las almas del purgatorio, cuya autoría se atribuye al pintor Nicolás de la Escalera, o algún pintor de su escuela.
Durante más de 200 años en la parroquia se han celebrado alrededor de 73 000 bautismos, y 9 500 matrimonios, aunque la mayor parte de ellos se realizaron durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.
En la parroquia están asentados también los bautismos y matrimonios celebrados en la capilla del Santo Cristo de Limpias, construida muy cerca primero en la calle Cárdenas hasta que fue construida una pequeña parroquia donde mi hija se preparó y tomó su primera comunión con el Rvdo. Luis, que regresa a España en 2019.
En algunos libros de bautismos y matrimonios celebrados en la parroquia de Jesús María y José. También hay constancia de visitas pastorales de algunos obispos. Por ejemplo, monseñor Francisco Fleix Solans visitó la parroquia el 3 de junio de 1848 (L 2, efectuando Matrimonios de Pardos y Morenos, f. 108); monseñor Manuel Santander y Frutos, realizó tres visitas: el 16 de enero de 1889 (L 3, f. 99 v 100), el 8 de mayo de 1891 (L 3, f. 101) y el 22 de marzo de 1897 (L 3, f. 116).
Aunque no existen abundantes datos biográficos, el recuerdo del sacristán Rosendo Granda perdura, y existen muchos testimonios de la grandeza espiritual de este músico, cantor y ministro de los enfermos, que participó en la parroquia desde 1985 hasta el 27 de septiembre de 2008, fecha en que falleció. Sobresalió por su buen carácter, dedicación a los enfermos, honradez, amistad, alegría, sinceridad y servicio a los moradores de este hermoso barrio de Jesús María y José.
Es obligatorio nombrar a muchas personas, cristianos laicos, que han dado testimonio de fe, esperanza y caridad, en particular, a las y los catequistas, sin olvidar a personalidades como: la negra liberta Amalia quien acogía a los llamados Chicos del Louvre, que no eran más que hijos de españoles a favor de la independencia de Cuba. También al gran violinista Brindis de Salas, el general del Ejército Libertador Quintin Bandera y muchos otros.
Es de destacar que a los residentes del barrio Jesús María son identificados como Amaleanos en honor a la negra liberta antes mencionada.
Este barrio de Jesús María y José, respetando a sus fundadores, curros y pardos formaron sectas secretas llamados ÑAÑIGOS. El grupo predominante es nombrado Asoiro Ibonda, aunque también existe el llamado Keregua que hasta nuestros días admite solo hombres de raza negra. No así el otro que admite blancos, chinos, etc.
Este archiconocido barrio de Jesús María y José, después del triunfo de la revolución de 1959 la mayor parte de el fue demolido, con el objetivo pienso yo de desmantelar un vecindario tan unido que ni los personeros de la dictadura de Batista pudieron conocer por boca de algún vecino las actividades revolucionarias de otros. Después de su demolición construyeron bloques habitacionales de pésima construcción y no muy buen diseño arquitectónico. En ellos fueron hubicados personas venidas de otros barrios e inclusive municipios. O sea, repartir sus antiguos moradores por toda La Habana fue el primordial objetivo y preocupación de los que aún gobiernan la nación por más de seis decadas. ¿Es posible? Si. Muy posible.
Este barrio poseía comercios de todo tipo y con exquisita variedad de productos.
Recuerdo al catalán José, quien en propiedad tuvo una carnicería en las calles de Revillagigedo y Puerta Cerrada frente a la bodega La Riojana del Asturiano Arturo. En la calle Suárez existía un fenomenal comercio del chino Lan -aun residen hijos y nietos en este fenomenal barrio.
Al lado existía la barbería de Chichí donde me cortaban el pelo. En la Avenida de España estaba otra bodega la Esperanza del Gallego Antonio y frente otra barbería, la de Chuchú con equipos de aire acondicionado, que comenzaba a comercializarse en Cuba.
Además, recuerdo con cariño el Cuartel Maestre del Ejército Constitucional San Ambrosio, que a pesar de los pesares sigue erguido riendose del tiempo transcurrido.
En fin, este barrio de Jesús María y José aunque sus habitantes eran de clase pobre, entre ellas muchas familias españolas, no envidiaba a otros barrios y municipios situados en suntuosos lugares de la capital de todos los cubanos sin excepción como el Vedado, Lawton o Miramar.
Ohhh olvidaba emblemáticos establecimientos, las bodegas La Santa Lucia de Quinteiro, La de Magdaleno, la carboneria del gallego Peteiro, el Bar y Restaurante de Nanito, que después comprara el gallego Xosé. Los cabarets Quinto Patio, El Tania y otros. También la Planta Eléctrica de Talla piedras, una de las más poderosas en cuanto al aporte de Megawhatts a la red eléctrica de la isla.
Amigos, espero que este humilde viaje en palabras al Barrio de Jesús María y José, con sus más de 200 años de fundado donde nacieron muchos familiares y otras españolas haya agradado como a mi al escribirlo.
Por ello, repito Cuba fue española, después africana y asiática.
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