La falta de lazos familiares y la formación, claves en el fenómeno
Según el informe presentado por el departamento de Movilidad Internacional del Grupo Adecco, las personas que se sienten más atraídas por la idea de trabajar en el extranjero responden a un
Según el informe presentado por el departamento de Movilidad Internacional del Grupo Adecco, las personas que se sienten más atraídas por la idea de trabajar en el extranjero responden a un perfil claro: fundamentalmente hombres, cuyas prioridades laborales son la responsabilidad de su puesto, la autonomía profesional y la perspectiva de hacer carrera en la compañía en cuestión. Estas motivaciones difieren si hablamos de la población femenina. Por lo general, ellas buscan un buen ambiente laboral y flexibilidad de horarios. En cualquier caso, e independientemente de sus motivaciones personales, tanto hombres como mujeres coinciden en que se trata de una oportunidad idónea de aprender un idioma o vivir una experiencia diferente en otro país.
En lo que a la edad se refiere, los datos perfilan a un joven cuya edad oscila entre los 25 y los 35 años y que aún no posee responsabilidades familiares. Generalmente cuenta con una formación altamente cualificada, que responde a lo que los sociólogos denominan 'emigración selectiva' o 'fuga de cerebros'. Estos términos se emplean para aludir a la movilidad de perfiles de alta cualificación que encuentran mejores oportunidades laborales fuera de España y que principalmente proceden del área de ciencias e ingeniería. Los sectores más demandados para trabajar en el extranjero antes de la crisis estaban relacionados con la investigación, la medicina y la biología. A ellos se han añadido ahora ingenieros, arquitectos e informáticos.
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