Compartir automóvil con desconocidos, un negocio en alza
La imagen del autoestopista en una cuneta tratando de llamar la atención de algún conductor caritativo parece condenada a desaparecer a medida que la idea de compartir coche florece como un
La imagen del autoestopista en una cuneta tratando de llamar la atención de algún conductor caritativo parece condenada a desaparecer a medida que la idea de compartir coche florece como un negocio de coste mínimo y al amparo de las redes sociales, aunque no sin riesgos. Fruto de la reciente crisis ha proliferado en EEUU una amplia variedad de empresas dispuestas a convertir cada automóvil en un vehículo de alquiler y proporcionar a su propietario un ingreso extra, al tiempo que ofrece a los clientes precios muy por debajo de las tarifas de servicios de taxi, Avis o Hertz. Compañías como Sidecar y Lyft circulan ya por ciudades como San Francisco, Los Ángeles, Seattle, Chicago, Boston o Washington D.C., donde ponen en contacto a conductores particulares y potenciales pasajeros que solo tienen que pagar un donativo para realizar trayectos urbanos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar