Cientos de personas toman Ribadeo con motivo de la I Festa Indiana

Ribadeo recuperó la memoria de los indianos, personajes que sembraron de edificios y leyendas toda la comarca.

Un momento del pregón del periodista José Manuel García.
Un momento del pregón del periodista José Manuel García.

El periodista José Manuel García fue el encargado de dar el "chupinazo" en la primera edición del Ribadeo Indiano, una fiesta con la que este concello lucense quiso rendir homenaje a los cientos de vecinos que durante siglos tuvieron que cruzar los mares para tener un futuro digno. Muchos de ellos volverían con el tiempo, sembrando la costa gallega y asturiana de edificios que hoy hacen soñar a sus visitantes con paseos por las calles de La Habana o con los ecos de la emigración que viajó hasta el Río de la Plata. La fiesta tuvo lugar entre los días 10 y 12 de junio y pretende convertirse en una cita anual.

En su pregón, García recuperó las memorias ficticias de Don Pancho, un ribadense del siglo XIX que compartió con los asistentes a la fiesta su camino "de ida y vuelta", un viaje que García definió como "largo, triste y con miedo en el cuerpo", pues "marchaba de casa con la extraña sensación de no volver a ver a mi familia". "Ya sabeis que decía Castelao que el gallego no pide, emigra" y bajo este lema García desentrañó la experiencia de Pancho, su llegada a Cuba "un paraíso (…) una inyección de optimismo" y el trabajo "duro". Los asistentes al pregón descubrieron que detrás de la belleza de las casas indianas se esconden duras historias, un aprendizaje y una superación personal ya que "la mayoría, después de meses allí no consiguieron tirar para adelante, y los que más se esforzaron sólo tuvieron lo justo para su viaje de vuelta, con las manos vacías…"

Sin embargo, la historia de Pancho tendría un final feliz, tras su experiencia en Cuba y su regreso a Ribadeo donde, al igual que harían otros indianos en todo el norte de la península, pondría en marcha escuelas e infraestructuras para mejorar la dura vida de sus vecinos.

Trajes de época y pinchos baratos

Tras el pregón, cientos de personas se dispersaron por las calles de la zona vieja, para compartir escenario con los vecinos que se ataviaron a la moda indiana del siglo XIX. Entre las personas ataviadas de época estaban numerosos representantes del Concello, que esperan que la medida ayude a dinamizar la economía de Ribadeo convirtiendo la villa en una cita inexcusable para los amantes de las fiestas históricas.

Otro de los motivos que atrajeron a un buen número de visitantes fue la degustación de tapas y raciones a precios muy baratos. Muchos locales se sumaron a la propuesta realizada desde la Concellaría de Desenvolvemento Local e Turismo. Desde esta institución se destacó que "muchos hoteleros, convocados por su asociación y por el Ayuntamiento, ofrecieron tapas a muy buenos precios, entre uno y 2,50; mientras que las raciones costaron entre cuatro y diez euros".

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