El primer hombre no fue Adán
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Diego López debutó ayer en un clásico, desenmascaró el discurso de Jose Mourinho y ocupó la meta blanca cuatro días después de llegar a Madrid, en el duelo grande ante el
Diego López debutó ayer en un clásico, desenmascaró el discurso de Jose Mourinho y ocupó la meta blanca cuatro días después de llegar a Madrid, en el duelo grande ante el Barcelona, que tiró de costumbre y mantuvo al ex céltico Jose Manuel Pinto en su meta.
La lesión de Iker Casillas había mantenido entretenido a buena parte de los especuladores. Incluso de los apostantes. Al final vio la luz del lado del gallego. La cuestión estaba en prolongar la confianza a Adán o justificar el fichaje de Diego López, veterano, con experiencia e internacional. Y acarrear con las posibles consecuencias psicológicas para el joven meta si quedaba al margen del clásico.
Jose Mourinho quedó al descubierto. La fe en Adán no alcanza aún para momentos de enjundia, espacio que en cualquier caso hubiera estado reservado a Iker Casillas y ahora, mientras tanto, parece destinado a López. Nada que ver con los argumentos que el preparador luso se empeñó airear para justificar una decisión de otra índole. Por la que antes pasaron otros miembros de la plantilla como Sergio Ramos, Mesut Ozil o Ángel Di María, que más tenían que ver con escarmientos o toques de atención que por razones meramente deportivas. Puede que Adán siga en Liga. Pero las Copas, asuntos mayores, están al margen de frivolidades y experimentos aventurados.
Jugó Pinto
El Barcelona, por su parte, fue fiel a la tradición. Dio la sensación de que el anuncio de despedida de Víctor Valdés podía echar por tierra la habitual apuesta copera, sobre todo porque Roura no se mostró claro. Al final, jugó Pinto.n
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