La colonia española frente a las legislativas en Francia: “Francia también es nuestro país”

La colonia española respira aliviada, pero su preocupación por el clima social y político en Francia les ha afectado, como lo demuestran sus reacciones al auge del extremismo.

Juan José Dorado - París
Publicado: 08 jul 2024 - 00:38
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La extrema derecha de la Agrupación Nacional no ha ganado las elecciones legislativas en Francia, pero un nuevo empuje en la Asamblea Nacional la sitúa con más de un centenar de diputados. El cordón sanitario del llamado “frente republicano” de izquierda, que gana las elecciones, centristas y conservadores, impide la llegada de un primer ministro de extrema derecha. La colonia española respira aliviada, pero su preocupación por el clima social y político en Francia les ha afectado, como lo demuestran sus reacciones al auge del extremismo.

Ella se llama Noelia y cumplió 18 años en marzo. Hace unas semanas votó por primera vez en Francia en las elecciones Europeas y, también por primera vez, ha votado en las presentes legislativas. Esta joven franco-española no imaginaba que su voto “iba a tener tanta importancia en estos momentos”, comenta después de haber depositado su papeleta. Consciente de lo que está en juego, votó a primera hora de la mañana, aunque reconoce que en su entorno no todos sus amigos han ido a votar. “Soy feminista y no creo que la extrema derecha pueda aportar soluciones a nuestra sociedad”. La preocupación de Noelia es aún mayor si consideramos que durante la campaña electoral el partido de Jordan Bardella y Marinne Le Pen, Agrupación Nacional, hizo la distinción entre franceses y franceses con doble nacionalidad, lo que es el caso de esta joven nacida en Francia de padres españoles y que se siente tan española como francesa.

Él se llama Carlos y tiene 26 años. También con doble nacionalidad franco-española no ha ido a votar. Se ha sumado al grupo de abstencionistas. Cuando le pregunto por qué… hay un silencio de varios segundos… “Trabajo los fines de semana y no he encontrado el tiempo de bajar a votar antes de ir a trabajar”. Votar son 10 minutos, le dijo por teléfono. Un nuevo silencio antes de contestar evasivamente… “Son todos iguales. Luego ninguno hace nada…”, hablando de los políticos.

Estos no son más que dos ejemplos entre los miles que se podrían dar en la colonia española que goza de doble nacionalidad. El voto a la extrema derecha francesa existe, aunque es claramente minoritario entre los jóvenes franco-españoles, algo que la diferencia del voto de los jóvenes franceses de entre 18 y 24 años que apoyaron según las encuestas en un 23% a la Agrupación Nacional en la primera vuelta de estas legislativas.

"Inmenso alivio porque el partido de Marine LE PEN no pueda gobernar Francia", es lo que siente Juan Miguel Paz, presidente del CRE de París y vicepresidente de la Comisión de Derechos Civiles y Participación del CGCEE, y es que "no es lo mismo estar en cabeza en unas elecciones al Parlamento Europeo que reúne los descontentos de todo tipo que ganar una mayoría de las 577 elecciones que es de lo que se trata en unas legislativas en Francia".

Paz, que confiesa que estaba seriamente preocupado por la pérdida de los valores sobre los que se construyó el país de la Ilustración y los derechos del hombre, cree que Macron "jugo con el fuego y pudo salir muy quemado, el cordón sanitario puesto a la extrema derecha por le Nouveau Front Populaire con la retirada total de los candidatos que llegaron en tercera posición y la llamada de a votar contra RN y su contrapartida con más matices de la derecha y el centro-derecha lo hizo posible, se vieron comunistas llamando a votar a favor de liberales y al revés, hizo esta derrota posible".

Finalmente, el presidente del Consejo de Residentes, que se siente francés por sin tener su nacionalidad, bicultural y profundamente europeo, considera que le RN dobla sus candidatos y en muchos duelos llega al 45% de los votos, lo que va a ser un inmenso trabajo para la coalición que gobierne, que tendrá que aprender algo que aquí se hizo poco, porque el sistema electoral mayoritario a dos vueltas está hecho para fabricar mayorías, en este caso no funciono y tendrá sobre todo que responder a muchas expectativas creadas. Lo positivo es que el Parlamento va a recuperar una importancia que en esta legislatura había perdido".

Eduardo Cuña, del Centro Cultural Gallego y director de la página España en París, reconoce que una gran parte de la emigración “histórica” “no se siente concernida porque no votan”. Cuña que muestra su perplejidad en la medida que “tienen hijos y nietos que sí que votan y a los que sí afecta la subida de la extrema derecha.

Juan José Bujidos, de la asociación Espamedia, lleva 61 años en Francia y se muestra indignado con una extrema derecha que “discrimina sin pudor. Para la extrema derecha de la Agrupación Nacional existen los franceses de toda la vida; los franceses con orígenes extranjeros y los que tienen doble nacionalidad. No han entendido lo que significa el universalismo y le dan la espalda a lo que es Francia”. Bujidos que no deja de mostrar su “preocupación por la posibilidad que pudieran existir disturbios” y que identifica el mayor apoyo de la sociedad a las tesis extremistas en 2017 cuando Marine Le Pen accedió a la segunda vuelta de las presidenciales.

“Es preocupante el giro de la sociedad francesa hacia las tesis de la extrema derecha” nos dice Jaime Muñoz de la asociación España 2000. Asegura que no es la primera vez que escucha a alguien decir “Le Pen tiene razón” y eso es “preocupante cuando sabemos que los españoles también fuimos víctimas del racismo”.

Roberto Gago es miembro de la Confederación de Asociaciones de Padres de Familias Españolas Residentes en Francia y reconoce que la subida de la extrema derecha es una preocupación que ocupa las discusiones en casa y con los amigos. “Conozco franco-españoles que votan Agrupación Nacional y me sorprende. Si lo pensamos con frialdad lo que está pasando también es responsabilidad nuestra como ciudadanos”. Pero esta realidad incierta no ciega la esperanza, nos dice Roberto, que espera, sepamos dar “una respuesta como colectivo a todas las derivas de los extremos, sean los que sean”.

Pedro Iniesta es el secretario general del PSOE en París y desde el primer momento su partido se ha implicado en la campaña de las legislativas francesas pidiendo el voto de los franco-españoles. La formación política ha estado muy activa en las redes sociales y participado en actos de campaña. “La lucha contra el racismo, la islamofobia y las discriminaciones” son una preocupación mayor. El PSOE ha sido sin duda la formación política española más implicada en la campaña, siendo conscientes que las convulsiones que pueda vivir la sociedad francesa afectaran tanto a los que votan como a los que no.

José María Oliver insiste en este punto: “aunque no votemos porque somos españoles, vamos a sufrir las consecuencias de la subida de la extrema derecha”. El presidente de la CAPFERF se muestra “triste y afectado” y pide “una reflexión de todos sobre los motivos que nos han llevado a esta situación”. “Francia también es nuestro país” nos dice el histórico representante asociativo español.

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