Añoranza, culpa, tristeza y miedo, sentimientos que acompañan a los emigrantes según la psicóloga Marina González Biber

Marina González Biber es una psicóloga española que vive en Alemania desde hace once años. Especialista en duelo migratorio, ayuda a otros compatriotas a superarlo. Recientemente ha publicado una guía para expatriados

La psicóloga española Marina González Biber ayuda a superar el duelo migratorio desde Alemania, donde reside desde hace once años.
La psicóloga española Marina González Biber ayuda a superar el duelo migratorio desde Alemania, donde reside desde hace once años.

Marina González Biber es una psicóloga española que vive en Alemania desde hace once años. Especialista en duelo migratorio, ayuda a otros compatriotas a superarlo. Recientemente elaboraba una guía para expatriados.

¿Quién es Marina González Biber?

Soy una psicóloga española, especializada en duelo migratorio, ofrezco apoyo psicológico a personas que han emigrado y las acompaño en su proceso de adaptación a un nuevo país. Yo misma llevo viviendo en Alemania desde el 2012. Siempre he tenido una relación especial con el país germano porque mi madre es alemana y he tenido la suerte de tener una educación bilingüe, ella siempre nos hablaba a mi hermana y a mí en alemán y mi padre nos hablaba en español.

Fui alumna del Colegio Alemán de Madrid, después empecé a estudiar Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid. Durante la carrera hice un año de Erasmus en Heidelberg. Para mí estaba claro que si me iba a algún país para dominar el idioma, iba a ser Alemania. A la vuelta del Erasmus terminé mi carrera, hice un máster en Terapia de Conducta en un instituto de Madrid y coincidiendo con la crisis de 2012 y a falta de oportunidades en España empecé a enviar curriculums en Alemania. Finalmente tuve una entrevista para una clínica de rehabilitación de drogodependencias en la que comencé a trabajar. También trabajé para los Servicios Sociales con familias que necesitaban apoyo con sus hijos y en 2022 decidí comenzar a trabajar de forma autónoma con personas migrantes.

¿Y cómo te fue?

Fue un cambio brusco, yo pensaba que lo iba a tener más fácil, ya que como explicaba anteriormente siempre tuve conexión con Alemania, ya conocía la mentalidad de los alemanes al haberlo vivido en mi propia familia y además me iba a trabajar en lo mío. Por eso pensaba que lo iba a tener relativamente fácil. Lo subestimé, porque cuando llegué empecé a vivir sola, independiente, ver como todas las responsabilidades recaían en mí, el trabajo me resultó difícil. Así que me sentí muy perdida, y además a nivel personal - que siempre he sido una persona más bien introvertida - al principio conocer gente me resultó bastante estresante.

Sin embargo, con el paso del tiempo he ido trabajando en diferentes clínicas, he ido encontrando mi sitio, conociendo gente de confianza y aunque los dos primeros años fueron duros, a partir del tercero fui notando que cada vez me encontraba mejor.

¿Qué es el duelo migratorio? ¿Todo el que emigra lo pasa?

El duelo migratorio es un proceso de reorganización psicológica en el que se produce una elaboración de pérdidas asociadas al proceso de migrar. Se habla de siete duelos, de siete cosas que perdemos normalmente cuando migramos: del duelo por la lengua, el duelo por la cultura, el duelo por la tierra, el duelo por la familia, el duelo por el estatus social, el duelo por el grupo de pertenencia y el duelo por los riesgos físicos.

Esos son los siete duelos que se encuentran en la literatura y que implican que una persona que se va a vivir a otro país pueda llegar a perder esas siete cosas. No necesariamente tiene que perderlas todas. Por ejemplo, una persona que domina el idioma no va a tener problemas en principio o no demasiados problemas asociados al duelo por la lengua. Pero toda persona que migra va a sufrir ciertos cambios y se tiene que adaptar a un nuevo entorno, a una nueva manera de hacer las cosas. Lo que puede variar de una persona a otra es la intensidad con la que vive los duelos y cómo se adapta al nuevo contexto.

El duelo migratorio además tiene varias características. Se dice que es un duelo múltiple porque se producen precisamente muchas pérdidas de golpe que están relacionadas con estos duelos de los que hablaba anteriormente. Se asegura, también, que el duelo migratorio es parcial. Esto quiere decir que el duelo es reversible. Cuando una persona ha muerto y ya no está entre nosotros un familiar, un ser querido,normalmente nos tenemos que adaptar a la vida que tenemos y acostumbrarnos a vivir sin esa persona.

Cuando migramos el país y nuestra cultura y nuestros seres queridos siguen existiendo, aunque nos hayamos ido. Este tipo de duelos es uno de los más difíciles de abordar porque las personas o el país, la cultura siguen existiendo a pesar de que para nosotros estén ausentes. Este es un duelo ambiguo.

El duelo migratorio también es un duelo recurrente porque se reactiva muchas veces. Cada vez que alguien que vive en otro país regresa puede reactivarse otra vez esa nostalgia, esas sensaciones de dolor, que pueden ser muy desagradables. Por un lado, está la alegría al llegar y reconectar y, sin embargo, a la vez sentir que nos vamos a tener que volver a ir. Entonces, se une otra vez esa tristeza. Son muy ambivalentes las emociones que se sienten. También es recurrente, en general, porque cuando hacemos una videollamada o visitamos el país de origen o nos vienen a visitar a nosotros, cuando tenemos conversaciones con otros sobre nuestro país de origen, nuestra forma de hacer las cosas, todo eso nos recuerda que nos hemos ido, nos recuerda que echamos de menos. Entonces, una y otra vez se puede ir activando.

El duelo migratorio es complejo, porque se combina la adaptación a una nueva cultura, que de por sí puede ser complicado dependiendo del choque cultural que implique.

¿Usted ha elaborado una guía para expatriados, que cuenta en ella?

En mi guía para expatriados he ido introduciendo algunos temas que se van repitiendo en mi trabajo con emigrados, algunos contenidos, algunas preguntas, algunas reflexiones que he visto que tienen muchos migrantes en común.

El primer capítulo está dedicado a los primeros meses como expatriado y doy algunas ideas de cómo se puede hacer o qué estrategias se pueden usar para ir sintiéndonos un poquito mejor y un poquito más en casa después de un cambio tan tan grande como es mudarse a otro país. También hablo en otro capítulo de la ansiedad del emigrante porque es algo que he visto que se repite muchísimo. Los emigrados a los que atiendo muchas veces vienen muy nerviosos, alterados porque no les gusta esa incertidumbre de no saber qué va a pasar, y todo el estrés que están viviendo termina generando una cierta tensión. También doy pautas generales sobre cómo afrontar esa ansiedad, hablo de cómo cambiar algunos pensamientos limitantes que podemos tener y que nos hacen sufrir orientados. De hecho, aporto un esquema que utilizo en mis sesiones de psicoterapia individuales para que las personas puedan comenzar a cuestionar esos pensamientos y darse cuenta de lo que nos hacen sufrir y de que podemos cambiar nuestro diálogo interior para sentirnos mejor.

El último capítulo está dedicado a la decisión de volver, y algunas reflexiones y algunos puntos a tener en cuenta antes de tomar la decisión de retornar a nuestro país de origen. En definitiva, trato de aportar algunos recursos para que las personas puedan tener una pequeña orientación y sobre todo para que vean que no están solos y que muchas reacciones, sentimientos que tienen son bastante comunes. Lo que ocurre es que solemos guardar esas cosas, no las compartimos con otras personas. Mi objetivo es “normalizar” algunas reacciones que tienen las personas que emigran y mostrar que hay maneras de ir lidiando con todo esto.

¿Cómo es el proceso emocional que acompaña a los migrantes?

Las personas que migran pasan por bastantes procesos emocionales. Lo que más he visto aflorar son las emociones: añoranza, echar de menos, echar en falta a la familia, dejar a los amigos, los rituales, el poder participar de planes, estar ahí en los momentos buenos y en los momentos malos de nuestros seres queridos.

También he visto muy presente la culpa. La culpa por estar lejos, por no poder ayudar, por haber tomado una decisión que implica, en ocasiones, dejar atrás a otras personas y que tiene repercusiones en la vida de los demás. La culpa por encontrarse bien cuando a lo mejor a los que dejamos atrás se encuentran en una situación difícil.

La tristeza también es una emoción bastante común, muy asociada en general a estos siete duelos de los que hablábamos antes. Los migrantes muchas veces empiezan a sentirse inseguros porque son muchos cambios de golpe y se sienten sobrepasados, estresados.

El miedo también es un elemento común porque no saben muy bien lo que va a venir, a veces piensan que todo les queda un poco grande y el miedo al error, al fracaso y a esa presión de triunfar en el extranjero es bastante común. Muchas personas comentan también que no se sienten de ningún lado porque se han ido del país de origen por determinadas razones y una vez que emigran notan que no encajan del todo en el país de acogida y que sin embargo cuando vuelven perciben que tampoco se sienten 100% ya del país de origen, y eso genera una cierta crisis de identidad en parte.

El cansancio es también tónica habitual porque cualquier gestión, cualquier situación diaria como pedir algo en una tienda, hablar con el médico y no enterarse bien de lo que te está diciendo, arreglar papeles, hacer gestiones, puede generar tensión por temor a que se puedan producir malos entendidos. Lo que unido a la incomprensión de quienes no han emigrado nunca y tienen una visión muy “romantizada” puede provocar que sean situaciones difíciles de manejar.

Pero no todo es negativo, emigrar también supone una oportunidades…

Efectivamente es una oportunidad para por ejemplo, mejorar la autoestima, porque precisamente ves que has superando obstáculos, problemas, y eso puede ir generando creencias muy positivas. Para muchas personas irse de su país también implica poder alejarse de un entorno familiar disfuncional y eso puede ser bastante positivo.

Otra cosa positiva del hecho de emigrar es que se viven las cosas muy intensamente, tanto las difíciles como las que no lo son. Se viven de forma intensa a nivel emocional.

Vivir lejos de casa o emigrar también nos puede dar mucha autonomía y reforzar la idea de yo soy capaz y logro cosas, no dependo de otros y me tengo a mí mismo. Y a la larga, también nos ayuda a valorar aspectos positivos de nuestro país, cosas que antes dábamos por hecho. Un ejemplo es el buen tiempo, cuando alguien emigra a un país más al norte de España enseguida se da cuenta que el sol es un bien muy preciado y cada vez que sale lo disfruta muchísimo más que antes.

Es administradora del grupo de Facebook Vente P´Alemania Pepe ¿Qué es lo que ofrece?

Este grupo en particular creo que es diferente porque el autor, Rafael Sánchez, un buen amigo mío, tiene un blog con el mismo nombre y es uno de los más visitados -diría que el que más - para obtener información sobre Alemania. Muchísima gente está o prepara su emigración a Alemania a través de este blog, y le sigue por la página de Facebook.

Soy administradora, junto a otro amigo porque él me pidió ayuda debido que había tanta gente queriendo entrar y aportar cosas, que era necesario velar porque se mantuviera el respeto y se hablara de temas relacionados con el hecho de vivir en Alemania y no se usara para hacer publicidad de cualquier cosa que no tuviera nada que ver.

Este grupo es especial, también, por lo grande que es, por la cantidad de comentarios diarios que se van produciendo sobre inquietudes, consejos y creo que es un gran apoyo para todos los emigrados y sobre todo los que están interesados en vivir en Alemania o que ya lo están haciendo, dado que siempre hay alguien que tiene alguna idea a la hora de dar alguna respuesta a las múltiples preguntas que se plantean, y es bonito ayudar. La verdad es que está muy bien, yo creo que es súper útil tener grupos de este tipo.

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